Nuestros aprendices visitaron el Hogar Santo Domingo de Chiquinquirá, donde compartieron una jornada llena de cariño, sonrisas y momentos especiales junto a los abuelos.
A través del acompañamiento, las conversaciones y la animación sociocultural, nuestros aprendices regalaron tiempo, alegría y compañía, recordándonos que escuchar, compartir y brindar afecto puede transformar el día de alguien.
Esta labor social, enmarcada en el voluntariado y el compromiso con la comunidad, no solo llena de felicidad a quienes reciben estas muestras de cariño, sino que también transforma corazones y fortalece la formación en valores de nuestros aprendices, promoviendo la empatía, la solidaridad y el respeto por nuestros mayores.